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Chilhué-UCSH a 37 años de la primera copla, cuyos ritmos resuenan

El Programa Elencos-UCSH, de la Dirección de Vinculación con el Medio, desde hace dos años ha sumado a su configuración de elencos al Grupo Chilhué, que posee una enriquecedora trayectoria y continuidad, difíciles de mantener en el medio nacional.

Desde los inicios de 1980 el grupo folclórico ha sido liderado por su fundador, autor, compositor y director, Marcos Acevedo Encina, cuya propuesta festiva al ritmo de la pericona, rines, pasacalles, chocolates y sirillas, han recorrido con creces los más diversos escenarios nacionales, al tiempo que un gran número de músicos, bailarinas y danzarines han formado parte de su elenco.

Francisco Villa, músico y compositor nos dice «Chilhué, es mucho más que un colectivo en el que la música, el canto y la danza entrelazados con excelencia, recrean con respeto y vanguardia, la vida cotidiana y la ritualidad de los pueblos del sur del Sur (…) Es también mucho más que la propuesta insigne, del elenco estable de una reconocida y prestigiosa casa universitaria (…) Chilhué es por, sobre todo, una herramienta irreemplazable de la Ética y la Estética al servicio de algo mayor: La construcción cuidada e inclaudicable de una Humanidad justa».

La historia de Chilhué se inicia un 25 de julio de 1980, en el Departamento de Educación General Básica de la Universidad de Chile. Para mostrar la música austral de manufactura urbana, fusionando lo indígena con lo hispano, rescatando con ello, los últimos vestigios de la cultura bordemar –como centro de la cultura chilota, donde todo gira en torno a lo que ocurre en el mar o cerca de él.

«Como artista chileno me siento feliz y orgulloso de que existan y entreguen ese aporte formidable que nos ofrendan. A partir de la música y el baile tradicional de la Isla de Chiloé, el grupo ha desarrollado una forma original llena de talento y contenido. Así han actualizado canto y danza transformando la expresión local en lenguaje artístico universal y cósmico. No sólo han actuado en escenario sino también han alzado su voz en defensa de los bosques y fauna marina del sur de nuestra patria», nos comenta Eduardo Yáñez, uno de los grandes maestros del folclore y cantautor chileno.

Para Carlos Delgado Lizama, Académico Departamento de Danza de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile «llevar a la escena creaciones y recreaciones de manifestaciones de la cultura tradicional y popular, constituye un campo de estudio y de experiencias, abordado en la escena nacional desde múltiples influencias. Muchas de las propuestas nacionales de los grupos artísticos que trabajan con constituyentes culturales identitarios, reflejan esas influencias de uno u otro modo. En las producciones artísticas escénicas, entran en juego estéticas hegemónicas, ideales de cuerpo escénico, disponibilidad de recursos técnicos, lenguajes corporales, etc. Chilhué ha querido ser innovador, se ha atrevido en una búsqueda por romper las formas ya conocidas de los grupos folklóricos. Ha incorporado de manera preponderante lenguajes corporales que se escapan de la danza tradicional, se evidencia la búsqueda de otros lenguajes en la utilización de técnicas de danza moderna y/o contemporánea».

«El Chilhué ha logrado, en estos treinta y siete años, transformarse en un referente fundamental en la representación de Cultura Tradicional, en trabajar ‘de lo simbólico a lo explícito y, de vez en vez, al revés’ (título de mi próximo libro) para tratar de entregar, mediante un lenguaje escénico lleno de ritmos y metáforas, los contenidos que nuestros pueblos atesoran y les permiten trascender a pesar de todo», señala el escritor, investigador y profesor de Cultura Tradicional, Patricio Barrios Alday.

Al decir de Jorge Rodríguez Gallardo, profesor y autor de varios textos de estudio de música Chilena: «Chilhué en su propuesta artístico-musical va más allá de una proyección folklórica. La incorporación de elementos provenientes del rock, del jazz, y de sonoridades propias de la organología nortina, enriquecen el lenguaje musical, sin perder el sabor y la esencia del espectro sonoro de Chiloé. Lo mismo en el aspecto danzable y coreográfico, con la aplicación de trabajos de danza contemporánea. Otro aspecto destacable de Chilhué, es haber rescatado la cultura de los pueblos originarios del extremo sur de nuestro país, al ofrecer montajes coreográficos y musicales que reivindican la memoria de gentes y pueblos silentes, cuyas voces resuenan quejumbrosas en las recreaciones del grupo. La maciza obra de este prestigioso grupo, está refrendada en la copiosa discografía a su haber: 11 discos que resumen casi cuatro décadas de infatigable labor. Por todo lo expuesto, los que amamos nuestra música chilena, sea tradicional o de raíz folklórica, nos regocijamos con este nuevo aniversario del Grupo Chilhué, ejemplo de perseverancia y consecuencia en la defensa de nuestro patrimonio artístico-cultural».

«Eran tiempos de Canto Nuevo: Eduardo Peralta; Santiago del Nuevo Extremo; Schwenke y Nilo; Aquelarre; Isabel Aldunate, pero también de folklore oficial y militaroide, de una Amfolchi que intentaba levantar las contra propuestas de algunos y algunas valientes. Gabriela Pizarro; Alejandro Hermosilla; Osvaldo Jaque, el Chamal querido y admirado de mi hermano y compañero Iranio Chávez y tantos y tantas más», recuerda Marcos Acevedo, su director, pensativo y persistente cuya labor artística bien vale la pena celebrar.

«Contar con un elenco de la calidad y experiencia artística como lo es Chilhué, es para nosotros un privilegio y al mismo tiempo nos permite aportar desde la universidad al desarrollo de las distintas culturas que se hacen presente a través de la música y la danza, y que conjugan muy bien con la tradición y la vanguardia», comenta Hans Schuster, coordinador del área de Gestión de las Culturas y Patrimonio de la Dirección de Vinculación UCSH y Consejero Regional del CNCA-RM.

Eduardo Peralta, músico, cantautor y miembro del Directorio Nacional del Consejo de la Cultura y las Artes, nos agrega: «Chilhué de canto y de danza, / nace en los duros 80 / y el mar sureño acrecienta / con olas de nueva alianza… / Gaviotas de la Esperanza / que entrelazan maravillas / y hacen nacer más semillas / de los chilotes confines /, al bello ritmo de rines, / periconas y sirillas!».

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